- Botero esculturas (1998)
- Salmona (1998)
- El sabor de Colombia (1994)
- Wayuú. Cultura del desierto colombiano (1998)
- Semana Santa en Popayán (1999)
- Cartagena de siempre (1992)
- Palacio de las Garzas (1999)
- Juan Montoya (1998)
- Aves de Colombia. Grabados iluminados del Siglo XVIII (1993)
- Alta Colombia. El esplendor de la montaña (1996)
- Artefactos. Objetos artesanales de Colombia (1992)
- Carros. El automovil en Colombia (1995)
- Espacios Comerciales. Colombia (1994)
- Cerros de Bogotá (2000)
- El Terremoto de San Salvador. Narración de un superviviente (2001)
- Manolo Valdés. La intemporalidad del arte (1999)
- Casa de Hacienda. Arquitectura en el campo colombiano (1997)
- Fiestas. Celebraciones y Ritos de Colombia (1995)
- Costa Rica. Pura Vida (2001)
- Luis Restrepo. Arquitectura (2001)
- Ana Mercedes Hoyos. Palenque (2001)
- La Moneda en Colombia (2001)
- Jardines de Colombia (1996)
- Una jornada en Macondo (1995)
- Retratos (1993)
- Atavíos. Raíces de la moda colombiana (1996)
- La ruta de Humboldt. Colombia - Venezuela (1994)
- Trópico. Visiones de la naturaleza colombiana (1997)
- Herederos de los Incas (1996)
- Casa Moderna. Medio siglo de arquitectura doméstica colombiana (1996)
- Bogotá desde el aire (1994)
- La vida en Colombia (1994)
- Casa Republicana. La bella época en Colombia (1995)
- Selva húmeda de Colombia (1990)
- Richter (1997)
- Por nuestros niños. Programas para su Proteccion y Desarrollo en Colombia (1990)
- Mariposas de Colombia (1991)
- Colombia tierra de flores (1990)
- Los países andinos desde el satélite (1995)
- Deliciosas frutas tropicales (1990)
- Arrecifes del Caribe (1988)
- Casa campesina. Arquitectura vernácula de Colombia (1993)
- Páramos (1988)
- Manglares (1989)
- Señor Ladrillo (1988)
- La última muerte de Wozzeck (2000)
- Historia del Café de Guatemala (2001)
- Casa Guatemalteca (1999)
- Silvia Tcherassi (2002)
- Ana Mercedes Hoyos. Retrospectiva (2002)
- Francisco Mejía Guinand (2002)
- Aves del Llano (1992)
- El año que viene vuelvo (1989)
- Museos de Bogotá (1989)
- El arte de la cocina japonesa (1996)
- Botero Dibujos (1999)
- Colombia Campesina (1989)
- Conflicto amazónico. 1932-1934 (1994)
- Débora Arango. Museo de Arte Moderno de Medellín (1986)
- La Sabana de Bogotá (1988)
- Casas de Embajada en Washington D.C. (2004)
- XVI Bienal colombiana de Arquitectura 1998 (1998)
- Visiones del Siglo XX colombiano. A través de sus protagonistas ya muertos (2003)
- Río Bogotá (1985)
- Jacanamijoy (2003)
- Álvaro Barrera. Arquitectura y Restauración (2003)
- Campos de Golf en Colombia (2003)
- Cartagena de Indias. Visión panorámica desde el aire (2003)
- Guadua. Arquitectura y Diseño (2003)
- Enrique Grau. Homenaje (2003)
- Mauricio Gómez. Con la mano izquierda (2003)
- Ignacio Gómez Jaramillo (2003)
- Tesoros del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. 350 años (2003)
- Manos en el arte colombiano (2003)
- Historia de la Fotografía en Colombia. Museo de Arte Moderno de Bogotá (1983)
- Arenas Betancourt. Un realista más allá del tiempo (1986)
- Los Figueroa. Aproximación a su época y a su pintura (1986)
- Andrés de Santa María (1985)
- Ricardo Gómez Campuzano (1987)
- El encanto de Bogotá (1987)
- Manizales de ayer. Album de fotografías (1987)
- Ramírez Villamizar. Museo de Arte Moderno de Bogotá (1984)
- La transformación de Bogotá (1982)
- Las fronteras azules de Colombia (1985)
- Botero en el Museo Nacional de Colombia. Nueva donación 2004 (2004)
- Gonzalo Ariza. Pinturas (1978)
- Grau. El pequeño viaje del Barón Von Humboldt (1977)
- Bogotá Viva (2004)
- Albergues del Libertador en Colombia. Banco de la República (1980)
- El Rey triste (1980)
- Gregorio Vásquez (1985)
- Ciclovías. Bogotá para el ciudadano (1983)
- Negret escultor. Homenaje (2004)
- Mefisto. Alberto Iriarte (2004)
- Suramericana. 60 Años de compromiso con la cultura (2004)
- Rostros de Colombia (1985)
- Flora de Los Andes. Cien especies del Altiplano Cundi-Boyacense (1984)
- Casa de Nariño (1985)
- Periodismo gráfico. Círculo de Periodistas de Bogotá (1984)
- Cien años de arte colombiano. 1886 - 1986 (1985)
- Pedro Nel Gómez (1981)
- Colombia amazónica (1988)
- Palacio de San Carlos (1986)
- Veinte años del Sena en Colombia. 1957-1977 (1978)
- Bogotá. Estructura y principales servicios públicos (1978)
- Colombia Parques Naturales (2006)
- Érase una vez Colombia (2005)
- Colombia 360°. Ciudades y pueblos (2006)
- Bogotá 360°. La ciudad interior (2006)
- Guatemala inédita (2006)
- Casa de Recreo en Colombia (2005)
- Manzur. Homenaje (2005)
- Gerardo Aragón (2009)
- Santiago Cárdenas (2006)
- Omar Rayo. Homenaje (2006)
- Beatriz González (2005)
- Casa de Campo en Colombia (2007)
- Luis Restrepo. construcciones (2007)
- Juan Cárdenas (2007)
- Luis Caballero. Homenaje (2007)
- Fútbol en Colombia (2007)
- Cafés de Colombia (2008)
- Colombia es Color (2008)
- Armando Villegas. Homenaje (2008)
- Manuel Hernández (2008)
- Alicia Viteri. Memoria digital (2009)
- Clemencia Echeverri. Sin respuesta (2009)
- Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias (2009)
- Agua. Riqueza de Colombia (2009)
- Volando Colombia. Paisajes (2009)
- Colombia en flor (2009)
- Medellín 360º. Cordial, Pujante y Bella (2009)
- Arte Internacional. Colección del Banco de la República (2009)
- Hugo Zapata (2009)
- Apalaanchi. Pescadores Wayuu (2009)
- Bogotá vuelo al pasado (2010)
- Grabados Antiguos de la Pontificia Universidad Javeriana. Colección Eduardo Ospina S. J. (2010)
- Orquídeas. Especies de Colombia (2010)
- Apartamentos. Bogotá (2010)
- Luis Caballero. Erótico (2010)
- Luis Fernando Peláez (2010)
- Aves en Colombia (2011)
- Pedro Ruiz (2011)
- El mundo del arte en San Agustín (2011)
- Cundinamarca. Corazón de Colombia (2011)
- El hundimiento de los Partidos Políticos Tradicionales venezolanos: El caso Copei (2014)
- Artistas por la paz (1986)
- Reglamento de uniformes, insignias, condecoraciones y distintivos para el personal de la Policía Nacional (2009)
- Historia de Bogotá. Tomo I - Conquista y Colonia (2007)
- Historia de Bogotá. Tomo II - Siglo XIX (2007)
- Academia Colombiana de Jurisprudencia. 125 Años (2019)
- Duque, su presidencia (2022)
Mnemosina

Castillo de Coca, Castilla la Vieja, España. Bastión y foso. Ejemplo excepcional del uso del ladrillo en la arquitectura mudéjar.

Uxmal, México. Palacio de Las Monjas.

Fuerte de San Felipe de Barajas, Cartagena de Indias. Arquitectura funcional, recia, transformada por el tiempo y los elementos.
Texto de: Ricardo L. Castro
Mnemosina es la diosa griega clásica de la memoria y la madre de todas las musas. La memoria permea la arquitectura altamente evocadora de Salmona, desencadenando, en quienes la experimentan, recuerdos de lugares y edificios distantes. Esto sucede porque el arquitecto ha tenido la capacidad de incorporar en sus edificios el espíritu de otras prácticas arquitectónicas, aquellas que lo han conmovido durante toda una vida de ver y crear forma.
Para Salmona el proceso de diseño está basado en experiencias, el impacto de formas, paisajes y la manera como éstos se hallan habitados. él considera que la arquitectura se fundamenta en un proceso continuo de recreación de aquellos aspectos y cosas que, en un momento y un lugar determinados, nos produjeron un impacto.
La arquitectura de Salmona comparte una condición mágica con otros lugares especiales, como los paisajes sagrados y los edificios memorables. Al confrontar su arquitectura, vienen a la memoria estas maravillosas líneas, escritas por Lawrence Durrell en Delfos:
“No hay que tener un sexto sentido. Está ahí si uno cierra los ojos y respira suavemente; oirá el mensaje susurrado, porque todos los paisajes hacen la misma pregunta en el mismo susurro.
“Yo lo estoy mirando ñ ¿está usted mirándose en mí? La mayoría de los viajeros se apuran mucho…
“Diez minutos de este tipo de tranquila identificación interior le darán una idea del paisaje griego que no lograría en veinte años de estudio de los antiguos textos griegos… El secreto es la identificación…
“Como digo, la clave es entonces la identificación; porque debajo de los aspectos puramente superficiales del cambio aparente, la vieja corriente sigue su curso”.23.
Las lecciones de Delfos se reanudan en la obra de Salmona, al igual que las enseñanzas de otros sitios históricos, en particular los claustros cistercienses de Francia y los edificios medievales de Italia y España, que el arquitecto visitó en los años cincuenta cuando vivía y trabajaba en Europa. Otra fuerte influencia es, por supuesto, la obra de su empleador y maestro Le Corbusier, con quien él colaboró por cerca de diez años como miembro del taller del No. 35 de la calle Sèvres. Estas experiencias que marcaron definitivamente al arquitecto se juntan con otros orígenes más distantes mezclados en su trabajo ñfuentes reconocidas por Salmonañ, cuya familiaridad con el contexto histórico de la arquitectura en América Latina, particularmente de Colombia, lo han hecho consciente del impacto extraordinario de la arquitectura precolombina en su trabajo.
¿Cuáles son, entonces, esos lugares que con persistencia sentimos reaparecer, como evocación, en la obra de Salmona?
Hay que comenzar con la región o regiones en las que ha desarrollado su práctica, con su país adoptivo: Colombia. Dentro de este país, la práctica de Salmona puede ser delimitada con precisión en términos regionales. La mayoría de sus proyectos se han realizado en Bogotá y sus alrededores, en la región conocida como la Sabana, uno de los altiplanos colombianos, cercano a los 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Área siempre primaveral, donde los árboles no pierden sus hojas ni el cuerpo se ve sometido a condiciones climáticas extremas. Verano e invierno son denominaciones engañosas que los locales utilizan coloquialmente para referirse a las estaciones seca y lluviosa. La Sabana es una región muy cómoda en la cual se establecieron culturas precolombinas mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI.
Otras regiones donde el arquitecto ha dejado su impronta arquitectónica son la cálida y húmeda de la costa atlántica y la cafetera en el interior. En Cartagena de Indias su obra es importante e incluye dos conocidos edificios: La Casa del Fuerte de San Juan de Manzanillo, conocida popularmente como la Casa de Huéspedes Ilustres, y la casa del escritor colombiano Gabriel García Márquez, conocida como la Casa del Escritor.El Museo Quimbaya, en Armenia, y el edificio de la Fundación para la Educación Superior, FES, en Cali, complementan el repertorio de ejemplos de arquitectura tropical.
Sin duda, la mejor manera de preparar la escena para un examen de la arquitectura de Salmona es referirse primero al contexto geográfico de su trabajo. éste se encuentra mejor ilustrado en Cartagena, una ciudad que, como muestra la obra de García Márquez, compendia algunas de aquellas características que podrían emplearse para describir el contexto urbano que define el mundo del arquitecto.
No obstante, se requiere aquí una palabra de cautela. Cartagena, Bogotá, Armenia y Cali, las ciudades donde Salmona ha desarrollado su práctica, pueden ser, como el país entero, definidas, descritas e interpretadas desde diversos ángulos. Se necesitaría entonces crear una serie de narraciones, como en las Ciudades Invisibles, de Italo Calvino, para ser justos con la descripción.24. O, quizás, sea posible comenzar por describir el alma arquitectónica del país, haciendo referencia a una sola ciudad. Para este propósito Cartagena es ideal. Aquí, contrariamente a Calvino, que utiliza múltiples descripciones para caracterizar una ciudad, Venecia, me gustaría concentrarme en una ciudad, Cartagena, para hablar de muchas posibles narraciones.
Cartagena es el paradigma visible que explica muchos de los asentamientos urbanos del país. Tal vez por ello fue escogida como sede de la Casa de Huéspedes Ilustres. También es el sitio que en la última década ha ofrecido a muchos turistas la posibilidad de iniciar el romance con una parte especial de Colombia. Cartagena representa, a fin de cuentas, el lugar que marca y asombra, de por vida, al visitante. No sorprende que para Salmona mismo sea un lugar que aprecia y en el cual pasa a menudo su tiempo libre.
Cartagena, fundada en 1533 por el conquistador Pedro de Heredia, es un recinto fortificado único. Su desarrollo se ha llevado a cabo en varias etapas, siguiendo las tradiciones urbanas importadas de España. Los conquistadores españoles levantaron ciudades mediante fundaciones, muchas de las cuales aprovecharon los sitios ya ocupados por los pobladores nativos. La fundación de muchas de estas ciudades fue regida por las Leyes de Indias, uno de los más eficaces conjuntos estratégicos de instrucciones utilizados por los reyes de España en la conquista de los territorios del nuevo continente.25. Aunque algunas de las fundaciones no cumplieron su propósito y quedaron eventualmente abandonadas, la mayoría floreció para convertirse en las ciudades de hoy: Cartagena y Santa Marta, en la costa atlántica colombiana, y Bogotá, Buga, Cali, Honda y Popayán, en el interior, por ejemplo.
El Fuerte de San Felipe de Barajas aún sobresale en el horizonte de Cartagena. Es una presencia tectónica, que sirve como recuerdo de la red de instalaciones defensivas construidas en el Caribe para defender los intereses coloniales de España en América. Las murallas de Cartagena, construidas de igual forma que el Fuerte, encierran una ciudad enigmática, evocadora y pintoresca. En las calles de Cartagena la rutina cotidiana aún se desarrolla en diversos niveles. En efecto, hay dos ciudades, una en el nivel de la calle y otra en el nivel de los balcones. En los tiempos coloniales, la arquitectura diferenciaba y segregaba aquí dos clases. Los sirvientes trabajaban y vivían en el piso bajo; la gente acomodada vivía arriba, en la ciudad de los balcones, frescamente ventilada por las brisas caribes.
La tipología de los patios y plazas cartageneros, como en muchas otras ciudades latinoamericanas, derivó, por supuesto, de las tradiciones islámicas e hispánicas de construcción. Muchos de los sitios y detalles arquitectónicos que definen ciudades como Arcos de la Frontera, Córdoba, Granada y Sevilla, pueden ser tomados como paradigmas para la arquitectura que fue erigida en Latinoamérica.
Consideremos la Mezquita de Córdoba en España. Un conjunto que simboliza el paraíso. Faradis, la raíz de la palabra paraíso, significa en árabe “jardín encerrado”. El patio simboliza este recinto y ha sido frecuentemente utilizado como un mecanismo de planificación y organización en los países del Medio Oriente. Los moros, que dominaron la mayor parte de la península ibérica del siglo IX al siglo XV, utilizaron ampliamente el patio en sus casas, palacios, mezquitas y otras edificaciones. Después de la reconquista de España por los cristianos, la tradición sobrevivió y el patio fue exportado a las colonias ultramarinas desde comienzos del siglo XVI. Allí los conquistadores mantendrían la tradición como parte de su organización del territorio.
El agua se encuentra presente en el patio. Las fuentes, usualmente en el centro, o los pequeños canales de agua recuerdan la creencia islámica de los cuatro ríos que fluyen hacia el paraíso. Este concepto, llevado a sus últimas consecuencias en los jardines del Generalife y en los patios de la Alhambra, en España, ha sido reinterpretado con frecuencia, como concepto romántico, en la literatura y la arquitectura. Recordemos el maravilloso pasaje de una novela colombiana en la cual dos amantes se comunican con mensajes enviados por el canal que atraviesa la hacienda.
Las “haciendas” son casas rurales localizadas en medios agrícolas ganaderos. La hacienda tiene su contraparte en la casa urbana, que también se encuentra organizada alrededor de un patio central, con habitaciones y áreas de servicio jerárquicamente dispuestas.
El esquema del patio aparece también en la arquitectura religiosa rural de las colonias españolas. El Convento del Ecce Homo, en Villa de Leyva, Boyacá, construido como las haciendas, en medio del paisaje, es un excelente ejemplo. En las ciudades, el mismo principio de organización aparece, repetidamente, en varios tipos de edificios. Casas, conventos e instituciones se encuentran caracterizados por sus patios interiores. Finalmente, a escala urbana, el patio se convierte en plaza y plazuelas, los espacios públicos de la ciudad colonial.
Estos principios arquitectónicos y urbanos han sido reinterpretados en tiempos más recientes. Por ejemplo, en una casa del barrio de Manga, en Cartagena, uno encuentra una modesta reproducción del Patio de los Leones de la Alhambra. Este ejemplo bien puede corresponder a una arquitectura escenográfica que intenta simular, “sobre-familiarizar” y recordar la distante realidad de Granada en España. El resultado es un pastiche arquitectónico, tal vez divertido, pero, de todas maneras, trillado. Esto se encuentra en dirección totalmente opuesta a la desfamiliarización, ostranenie, mediante la cual muchos escritores o arquitectos retroceden frente a la realidad existente, para tratar de crear una realidad diferente que evoque la primera sin imitarla.26.
También hay una tradición funcional que se aprecia en todas las fortificaciones españolas del Caribe, y las de Cartagena no son excepción. Se trata aquí de formas tectónicas con un propósito defensivo básico. No hay en ellas intención de decorar o producir ningún gesto arquitectónico superfluo.27. La arquitectura pragmática se evidencia en las rampas elegantemente diseñadas para mover cañones o en las aspilleras que permitían ver a los atacantes y dispararles, al tiempo que ofrecían a los defensores una máxima protección. Hoy, las aspilleras enmarcan algunas vistas del paisaje circundante.
La herencia ibérica marcó la arquitectura colonial por donde se la mire. Su presencia es innegable en muchos edificios del período. Consideremos, por ejemplo, dos muestras españolas: San Baudelio de Berlanga, una iglesia mozárabe del siglo XII, en la provincia de Soria, y la de Cristo de la Luz, una iglesia mudéjar en Toledo. Ambas podrían mencionarse como precedentes de edificios similares erigidos en las Américas durante los últimos cuatrocientos años.28.
La arquitectura mozárabe es modesta, sin fachadas. San Baudelio de Berlanga contiene en sí mismo un universo de forma y de espacio; no obstante es una pequeña estructura que cabría perfectamente en media cancha de baloncesto. Es un edificio concebido como albergue de un eremita y para uso de los peregrinos en camino a Santiago de Compostela. Sus dieciocho columnas, que soportan el coro, definen un recinto hipóstilo, que evoca el monumental espacio de la mezquita de Córdoba.
La iglesia de Cristo de la Luz en Toledo, de otra parte, exhibe un magnífico manejo de la luz y la diestra utilización islámica de materiales, particularmente del ladrillo. Tradición que también sobrevive en algunos de los grandes castillos mudéjar, como Coca, uno de los más fantasmagóricos bastiones castellanos.
En Latinoamérica las tradiciones hispano-moriscas de construcción reaparecen constantemente, de una u otra forma, y pueden compendiarse, por ejemplo, en el modesto pero sutil tratamiento de una entrada. Consideremos el pavimento del zaguán o pasillo de entrada al Ecce Homo, el convento hispano-colonial en Villa de Leyva ya comentado. Piedras, vértebras de animales y fósiles han sido manipulados de una manera sensitiva para lograr una verdadera superficie táctil. En otros espacios abiertos y cerrados se encuentran también experiencias sensoriales semejantes, marcadas claramente por la manipulación de materiales locales: ladrillos, tierra apisonada, piedra, madera, teja, arcilla, bambú (guadua), materiales vegetales, agua y luz. Todos estos son materiales inherentes al proyecto de construcción colonial español. Combinados con el uso de metal, vidrio y concreto, conforman el repertorio contemporáneo de la construcción.
La arquitectura de Salmona explota esta rica veta histórica de distintas maneras. Salmona se encuentra a la vanguardia de aquellos que rigurosa y críticamente hacen referencia al pasado, sin tratar de imitarlo. Si la Historia, con H mayúscula, es un componente fundamental de los puntos de referencia conceptual del arquitecto, también lo es su historia personal. Salmona, como B.V. Doshi, Julián de la Fuente, José Oubrerie y Germán Samper, para mencionar algunos, es un antiguo asistente de Le Corbusier. Durante los años cincuenta trabajó en el taller del No. 35 de la calle Sèvres, y contribuyó en muchos de los proyectos del arquitecto francés en ese período. La influencia del maestro en el trabajo de Salmona es innegable, de la misma manera que la influencia del famoso sociólogo e historiador Pierre Francastel resuena en su práctica y, en particular, en sus pronunciamientos teóricos. Durante diez años, mientras trabajaba con Le Corbusier, Salmona asistió asiduamente a las clases de Francastel en la Escuela de Estudios Superiores de La Sorbona. Visitas a la arquitectura monástica de Francia y viajes a través de Europa, particularmente a Italia y España, le permitieron un contacto directo con la gama de formas e ideas que Francastel presentaba y discutía en sus conferencias y seminarios cada semana. El carácter específico de la arquitectura de Salmona comenzó a desarrollarse, a comienzos de los años sesenta, a partir de la armonización de todas estas memorias.
En el trabajo más reciente del arquitecto, posterior a la Casa Presidencial del Fuerte de San Juan de Manzanillo en Cartagena, levantada entre 1980 y 1981, la influencia de la arquitectura precolombina, particularmente maya e inca, ha sido de importancia fundamental. Durante uno de sus viajes a México, en los años sesenta, Salmona descubrió que era posible encontrar, en nuestro propio continente, una sintaxis organizadora para la elaboración de una verdadera arquitectura americana. De esta manera estaba siguiendo, inconscientemente, los pasos de Alejo Carpentier, el escritor y arquitecto en ciernes, que había celebrado la existencia de materiales al alcance del artista quien, con sólo estar alerta, podría captar la maravillosa realidad que define al continente americano. Para Salmona, entonces, la manera como el cuerpo se desplaza en los conjuntos arquitectónicos cerrados de la región de Puuc, en Yucatán, o en los de la sierra peruana, se convierte en imágenes decisivas para el planeamiento de sus edificios. El acceso sesgado a los grandes complejos mayas, por ejemplo, a lo largo de las diagonales de los patios y las plazas, se convirtió en estrategia de diseño en su propia creación. A través de ello, logró dirigir el cuerpo hacia la exploración de los niveles espaciales en una nueva forma. Se añadió, entonces, un nuevo nivel nemotécnico a aquellos que ya había explotado y que dotaban a su arquitectura de ese atrayente poder evocador.
#AmorPorColombia
Mnemosina

Castillo de Coca, Castilla la Vieja, España. Bastión y foso. Ejemplo excepcional del uso del ladrillo en la arquitectura mudéjar.

Uxmal, México. Palacio de Las Monjas.

Fuerte de San Felipe de Barajas, Cartagena de Indias. Arquitectura funcional, recia, transformada por el tiempo y los elementos.
Texto de: Ricardo L. Castro
Mnemosina es la diosa griega clásica de la memoria y la madre de todas las musas. La memoria permea la arquitectura altamente evocadora de Salmona, desencadenando, en quienes la experimentan, recuerdos de lugares y edificios distantes. Esto sucede porque el arquitecto ha tenido la capacidad de incorporar en sus edificios el espíritu de otras prácticas arquitectónicas, aquellas que lo han conmovido durante toda una vida de ver y crear forma.
Para Salmona el proceso de diseño está basado en experiencias, el impacto de formas, paisajes y la manera como éstos se hallan habitados. él considera que la arquitectura se fundamenta en un proceso continuo de recreación de aquellos aspectos y cosas que, en un momento y un lugar determinados, nos produjeron un impacto.
La arquitectura de Salmona comparte una condición mágica con otros lugares especiales, como los paisajes sagrados y los edificios memorables. Al confrontar su arquitectura, vienen a la memoria estas maravillosas líneas, escritas por Lawrence Durrell en Delfos:
“No hay que tener un sexto sentido. Está ahí si uno cierra los ojos y respira suavemente; oirá el mensaje susurrado, porque todos los paisajes hacen la misma pregunta en el mismo susurro.
“Yo lo estoy mirando ñ ¿está usted mirándose en mí? La mayoría de los viajeros se apuran mucho…
“Diez minutos de este tipo de tranquila identificación interior le darán una idea del paisaje griego que no lograría en veinte años de estudio de los antiguos textos griegos… El secreto es la identificación…
“Como digo, la clave es entonces la identificación; porque debajo de los aspectos puramente superficiales del cambio aparente, la vieja corriente sigue su curso”.23.
Las lecciones de Delfos se reanudan en la obra de Salmona, al igual que las enseñanzas de otros sitios históricos, en particular los claustros cistercienses de Francia y los edificios medievales de Italia y España, que el arquitecto visitó en los años cincuenta cuando vivía y trabajaba en Europa. Otra fuerte influencia es, por supuesto, la obra de su empleador y maestro Le Corbusier, con quien él colaboró por cerca de diez años como miembro del taller del No. 35 de la calle Sèvres. Estas experiencias que marcaron definitivamente al arquitecto se juntan con otros orígenes más distantes mezclados en su trabajo ñfuentes reconocidas por Salmonañ, cuya familiaridad con el contexto histórico de la arquitectura en América Latina, particularmente de Colombia, lo han hecho consciente del impacto extraordinario de la arquitectura precolombina en su trabajo.
¿Cuáles son, entonces, esos lugares que con persistencia sentimos reaparecer, como evocación, en la obra de Salmona?
Hay que comenzar con la región o regiones en las que ha desarrollado su práctica, con su país adoptivo: Colombia. Dentro de este país, la práctica de Salmona puede ser delimitada con precisión en términos regionales. La mayoría de sus proyectos se han realizado en Bogotá y sus alrededores, en la región conocida como la Sabana, uno de los altiplanos colombianos, cercano a los 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Área siempre primaveral, donde los árboles no pierden sus hojas ni el cuerpo se ve sometido a condiciones climáticas extremas. Verano e invierno son denominaciones engañosas que los locales utilizan coloquialmente para referirse a las estaciones seca y lluviosa. La Sabana es una región muy cómoda en la cual se establecieron culturas precolombinas mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI.
Otras regiones donde el arquitecto ha dejado su impronta arquitectónica son la cálida y húmeda de la costa atlántica y la cafetera en el interior. En Cartagena de Indias su obra es importante e incluye dos conocidos edificios: La Casa del Fuerte de San Juan de Manzanillo, conocida popularmente como la Casa de Huéspedes Ilustres, y la casa del escritor colombiano Gabriel García Márquez, conocida como la Casa del Escritor.El Museo Quimbaya, en Armenia, y el edificio de la Fundación para la Educación Superior, FES, en Cali, complementan el repertorio de ejemplos de arquitectura tropical.
Sin duda, la mejor manera de preparar la escena para un examen de la arquitectura de Salmona es referirse primero al contexto geográfico de su trabajo. éste se encuentra mejor ilustrado en Cartagena, una ciudad que, como muestra la obra de García Márquez, compendia algunas de aquellas características que podrían emplearse para describir el contexto urbano que define el mundo del arquitecto.
No obstante, se requiere aquí una palabra de cautela. Cartagena, Bogotá, Armenia y Cali, las ciudades donde Salmona ha desarrollado su práctica, pueden ser, como el país entero, definidas, descritas e interpretadas desde diversos ángulos. Se necesitaría entonces crear una serie de narraciones, como en las Ciudades Invisibles, de Italo Calvino, para ser justos con la descripción.24. O, quizás, sea posible comenzar por describir el alma arquitectónica del país, haciendo referencia a una sola ciudad. Para este propósito Cartagena es ideal. Aquí, contrariamente a Calvino, que utiliza múltiples descripciones para caracterizar una ciudad, Venecia, me gustaría concentrarme en una ciudad, Cartagena, para hablar de muchas posibles narraciones.
Cartagena es el paradigma visible que explica muchos de los asentamientos urbanos del país. Tal vez por ello fue escogida como sede de la Casa de Huéspedes Ilustres. También es el sitio que en la última década ha ofrecido a muchos turistas la posibilidad de iniciar el romance con una parte especial de Colombia. Cartagena representa, a fin de cuentas, el lugar que marca y asombra, de por vida, al visitante. No sorprende que para Salmona mismo sea un lugar que aprecia y en el cual pasa a menudo su tiempo libre.
Cartagena, fundada en 1533 por el conquistador Pedro de Heredia, es un recinto fortificado único. Su desarrollo se ha llevado a cabo en varias etapas, siguiendo las tradiciones urbanas importadas de España. Los conquistadores españoles levantaron ciudades mediante fundaciones, muchas de las cuales aprovecharon los sitios ya ocupados por los pobladores nativos. La fundación de muchas de estas ciudades fue regida por las Leyes de Indias, uno de los más eficaces conjuntos estratégicos de instrucciones utilizados por los reyes de España en la conquista de los territorios del nuevo continente.25. Aunque algunas de las fundaciones no cumplieron su propósito y quedaron eventualmente abandonadas, la mayoría floreció para convertirse en las ciudades de hoy: Cartagena y Santa Marta, en la costa atlántica colombiana, y Bogotá, Buga, Cali, Honda y Popayán, en el interior, por ejemplo.
El Fuerte de San Felipe de Barajas aún sobresale en el horizonte de Cartagena. Es una presencia tectónica, que sirve como recuerdo de la red de instalaciones defensivas construidas en el Caribe para defender los intereses coloniales de España en América. Las murallas de Cartagena, construidas de igual forma que el Fuerte, encierran una ciudad enigmática, evocadora y pintoresca. En las calles de Cartagena la rutina cotidiana aún se desarrolla en diversos niveles. En efecto, hay dos ciudades, una en el nivel de la calle y otra en el nivel de los balcones. En los tiempos coloniales, la arquitectura diferenciaba y segregaba aquí dos clases. Los sirvientes trabajaban y vivían en el piso bajo; la gente acomodada vivía arriba, en la ciudad de los balcones, frescamente ventilada por las brisas caribes.
La tipología de los patios y plazas cartageneros, como en muchas otras ciudades latinoamericanas, derivó, por supuesto, de las tradiciones islámicas e hispánicas de construcción. Muchos de los sitios y detalles arquitectónicos que definen ciudades como Arcos de la Frontera, Córdoba, Granada y Sevilla, pueden ser tomados como paradigmas para la arquitectura que fue erigida en Latinoamérica.
Consideremos la Mezquita de Córdoba en España. Un conjunto que simboliza el paraíso. Faradis, la raíz de la palabra paraíso, significa en árabe “jardín encerrado”. El patio simboliza este recinto y ha sido frecuentemente utilizado como un mecanismo de planificación y organización en los países del Medio Oriente. Los moros, que dominaron la mayor parte de la península ibérica del siglo IX al siglo XV, utilizaron ampliamente el patio en sus casas, palacios, mezquitas y otras edificaciones. Después de la reconquista de España por los cristianos, la tradición sobrevivió y el patio fue exportado a las colonias ultramarinas desde comienzos del siglo XVI. Allí los conquistadores mantendrían la tradición como parte de su organización del territorio.
El agua se encuentra presente en el patio. Las fuentes, usualmente en el centro, o los pequeños canales de agua recuerdan la creencia islámica de los cuatro ríos que fluyen hacia el paraíso. Este concepto, llevado a sus últimas consecuencias en los jardines del Generalife y en los patios de la Alhambra, en España, ha sido reinterpretado con frecuencia, como concepto romántico, en la literatura y la arquitectura. Recordemos el maravilloso pasaje de una novela colombiana en la cual dos amantes se comunican con mensajes enviados por el canal que atraviesa la hacienda.
Las “haciendas” son casas rurales localizadas en medios agrícolas ganaderos. La hacienda tiene su contraparte en la casa urbana, que también se encuentra organizada alrededor de un patio central, con habitaciones y áreas de servicio jerárquicamente dispuestas.
El esquema del patio aparece también en la arquitectura religiosa rural de las colonias españolas. El Convento del Ecce Homo, en Villa de Leyva, Boyacá, construido como las haciendas, en medio del paisaje, es un excelente ejemplo. En las ciudades, el mismo principio de organización aparece, repetidamente, en varios tipos de edificios. Casas, conventos e instituciones se encuentran caracterizados por sus patios interiores. Finalmente, a escala urbana, el patio se convierte en plaza y plazuelas, los espacios públicos de la ciudad colonial.
Estos principios arquitectónicos y urbanos han sido reinterpretados en tiempos más recientes. Por ejemplo, en una casa del barrio de Manga, en Cartagena, uno encuentra una modesta reproducción del Patio de los Leones de la Alhambra. Este ejemplo bien puede corresponder a una arquitectura escenográfica que intenta simular, “sobre-familiarizar” y recordar la distante realidad de Granada en España. El resultado es un pastiche arquitectónico, tal vez divertido, pero, de todas maneras, trillado. Esto se encuentra en dirección totalmente opuesta a la desfamiliarización, ostranenie, mediante la cual muchos escritores o arquitectos retroceden frente a la realidad existente, para tratar de crear una realidad diferente que evoque la primera sin imitarla.26.
También hay una tradición funcional que se aprecia en todas las fortificaciones españolas del Caribe, y las de Cartagena no son excepción. Se trata aquí de formas tectónicas con un propósito defensivo básico. No hay en ellas intención de decorar o producir ningún gesto arquitectónico superfluo.27. La arquitectura pragmática se evidencia en las rampas elegantemente diseñadas para mover cañones o en las aspilleras que permitían ver a los atacantes y dispararles, al tiempo que ofrecían a los defensores una máxima protección. Hoy, las aspilleras enmarcan algunas vistas del paisaje circundante.
La herencia ibérica marcó la arquitectura colonial por donde se la mire. Su presencia es innegable en muchos edificios del período. Consideremos, por ejemplo, dos muestras españolas: San Baudelio de Berlanga, una iglesia mozárabe del siglo XII, en la provincia de Soria, y la de Cristo de la Luz, una iglesia mudéjar en Toledo. Ambas podrían mencionarse como precedentes de edificios similares erigidos en las Américas durante los últimos cuatrocientos años.28.
La arquitectura mozárabe es modesta, sin fachadas. San Baudelio de Berlanga contiene en sí mismo un universo de forma y de espacio; no obstante es una pequeña estructura que cabría perfectamente en media cancha de baloncesto. Es un edificio concebido como albergue de un eremita y para uso de los peregrinos en camino a Santiago de Compostela. Sus dieciocho columnas, que soportan el coro, definen un recinto hipóstilo, que evoca el monumental espacio de la mezquita de Córdoba.
La iglesia de Cristo de la Luz en Toledo, de otra parte, exhibe un magnífico manejo de la luz y la diestra utilización islámica de materiales, particularmente del ladrillo. Tradición que también sobrevive en algunos de los grandes castillos mudéjar, como Coca, uno de los más fantasmagóricos bastiones castellanos.
En Latinoamérica las tradiciones hispano-moriscas de construcción reaparecen constantemente, de una u otra forma, y pueden compendiarse, por ejemplo, en el modesto pero sutil tratamiento de una entrada. Consideremos el pavimento del zaguán o pasillo de entrada al Ecce Homo, el convento hispano-colonial en Villa de Leyva ya comentado. Piedras, vértebras de animales y fósiles han sido manipulados de una manera sensitiva para lograr una verdadera superficie táctil. En otros espacios abiertos y cerrados se encuentran también experiencias sensoriales semejantes, marcadas claramente por la manipulación de materiales locales: ladrillos, tierra apisonada, piedra, madera, teja, arcilla, bambú (guadua), materiales vegetales, agua y luz. Todos estos son materiales inherentes al proyecto de construcción colonial español. Combinados con el uso de metal, vidrio y concreto, conforman el repertorio contemporáneo de la construcción.
La arquitectura de Salmona explota esta rica veta histórica de distintas maneras. Salmona se encuentra a la vanguardia de aquellos que rigurosa y críticamente hacen referencia al pasado, sin tratar de imitarlo. Si la Historia, con H mayúscula, es un componente fundamental de los puntos de referencia conceptual del arquitecto, también lo es su historia personal. Salmona, como B.V. Doshi, Julián de la Fuente, José Oubrerie y Germán Samper, para mencionar algunos, es un antiguo asistente de Le Corbusier. Durante los años cincuenta trabajó en el taller del No. 35 de la calle Sèvres, y contribuyó en muchos de los proyectos del arquitecto francés en ese período. La influencia del maestro en el trabajo de Salmona es innegable, de la misma manera que la influencia del famoso sociólogo e historiador Pierre Francastel resuena en su práctica y, en particular, en sus pronunciamientos teóricos. Durante diez años, mientras trabajaba con Le Corbusier, Salmona asistió asiduamente a las clases de Francastel en la Escuela de Estudios Superiores de La Sorbona. Visitas a la arquitectura monástica de Francia y viajes a través de Europa, particularmente a Italia y España, le permitieron un contacto directo con la gama de formas e ideas que Francastel presentaba y discutía en sus conferencias y seminarios cada semana. El carácter específico de la arquitectura de Salmona comenzó a desarrollarse, a comienzos de los años sesenta, a partir de la armonización de todas estas memorias.
En el trabajo más reciente del arquitecto, posterior a la Casa Presidencial del Fuerte de San Juan de Manzanillo en Cartagena, levantada entre 1980 y 1981, la influencia de la arquitectura precolombina, particularmente maya e inca, ha sido de importancia fundamental. Durante uno de sus viajes a México, en los años sesenta, Salmona descubrió que era posible encontrar, en nuestro propio continente, una sintaxis organizadora para la elaboración de una verdadera arquitectura americana. De esta manera estaba siguiendo, inconscientemente, los pasos de Alejo Carpentier, el escritor y arquitecto en ciernes, que había celebrado la existencia de materiales al alcance del artista quien, con sólo estar alerta, podría captar la maravillosa realidad que define al continente americano. Para Salmona, entonces, la manera como el cuerpo se desplaza en los conjuntos arquitectónicos cerrados de la región de Puuc, en Yucatán, o en los de la sierra peruana, se convierte en imágenes decisivas para el planeamiento de sus edificios. El acceso sesgado a los grandes complejos mayas, por ejemplo, a lo largo de las diagonales de los patios y las plazas, se convirtió en estrategia de diseño en su propia creación. A través de ello, logró dirigir el cuerpo hacia la exploración de los niveles espaciales en una nueva forma. Se añadió, entonces, un nuevo nivel nemotécnico a aquellos que ya había explotado y que dotaban a su arquitectura de ese atrayente poder evocador.