- Botero esculturas (1998)
- Salmona (1998)
- El sabor de Colombia (1994)
- Wayuú. Cultura del desierto colombiano (1998)
- Semana Santa en Popayán (1999)
- Cartagena de siempre (1992)
- Palacio de las Garzas (1999)
- Juan Montoya (1998)
- Aves de Colombia. Grabados iluminados del Siglo XVIII (1993)
- Alta Colombia. El esplendor de la montaña (1996)
- Artefactos. Objetos artesanales de Colombia (1992)
- Carros. El automovil en Colombia (1995)
- Espacios Comerciales. Colombia (1994)
- Cerros de Bogotá (2000)
- El Terremoto de San Salvador. Narración de un superviviente (2001)
- Manolo Valdés. La intemporalidad del arte (1999)
- Casa de Hacienda. Arquitectura en el campo colombiano (1997)
- Fiestas. Celebraciones y Ritos de Colombia (1995)
- Costa Rica. Pura Vida (2001)
- Luis Restrepo. Arquitectura (2001)
- Ana Mercedes Hoyos. Palenque (2001)
- La Moneda en Colombia (2001)
- Jardines de Colombia (1996)
- Una jornada en Macondo (1995)
- Retratos (1993)
- Atavíos. Raíces de la moda colombiana (1996)
- La ruta de Humboldt. Colombia - Venezuela (1994)
- Trópico. Visiones de la naturaleza colombiana (1997)
- Herederos de los Incas (1996)
- Casa Moderna. Medio siglo de arquitectura doméstica colombiana (1996)
- Bogotá desde el aire (1994)
- La vida en Colombia (1994)
- Casa Republicana. La bella época en Colombia (1995)
- Selva húmeda de Colombia (1990)
- Richter (1997)
- Por nuestros niños. Programas para su Proteccion y Desarrollo en Colombia (1990)
- Mariposas de Colombia (1991)
- Colombia tierra de flores (1990)
- Los países andinos desde el satélite (1995)
- Deliciosas frutas tropicales (1990)
- Arrecifes del Caribe (1988)
- Casa campesina. Arquitectura vernácula de Colombia (1993)
- Páramos (1988)
- Manglares (1989)
- Señor Ladrillo (1988)
- La última muerte de Wozzeck (2000)
- Historia del Café de Guatemala (2001)
- Casa Guatemalteca (1999)
- Silvia Tcherassi (2002)
- Ana Mercedes Hoyos. Retrospectiva (2002)
- Francisco Mejía Guinand (2002)
- Aves del Llano (1992)
- El año que viene vuelvo (1989)
- Museos de Bogotá (1989)
- El arte de la cocina japonesa (1996)
- Botero Dibujos (1999)
- Colombia Campesina (1989)
- Conflicto amazónico. 1932-1934 (1994)
- Débora Arango. Museo de Arte Moderno de Medellín (1986)
- La Sabana de Bogotá (1988)
- Casas de Embajada en Washington D.C. (2004)
- XVI Bienal colombiana de Arquitectura 1998 (1998)
- Visiones del Siglo XX colombiano. A través de sus protagonistas ya muertos (2003)
- Río Bogotá (1985)
- Jacanamijoy (2003)
- Álvaro Barrera. Arquitectura y Restauración (2003)
- Campos de Golf en Colombia (2003)
- Cartagena de Indias. Visión panorámica desde el aire (2003)
- Guadua. Arquitectura y Diseño (2003)
- Enrique Grau. Homenaje (2003)
- Mauricio Gómez. Con la mano izquierda (2003)
- Ignacio Gómez Jaramillo (2003)
- Tesoros del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. 350 años (2003)
- Manos en el arte colombiano (2003)
- Historia de la Fotografía en Colombia. Museo de Arte Moderno de Bogotá (1983)
- Arenas Betancourt. Un realista más allá del tiempo (1986)
- Los Figueroa. Aproximación a su época y a su pintura (1986)
- Andrés de Santa María (1985)
- Ricardo Gómez Campuzano (1987)
- El encanto de Bogotá (1987)
- Manizales de ayer. Album de fotografías (1987)
- Ramírez Villamizar. Museo de Arte Moderno de Bogotá (1984)
- La transformación de Bogotá (1982)
- Las fronteras azules de Colombia (1985)
- Botero en el Museo Nacional de Colombia. Nueva donación 2004 (2004)
- Gonzalo Ariza. Pinturas (1978)
- Grau. El pequeño viaje del Barón Von Humboldt (1977)
- Bogotá Viva (2004)
- Albergues del Libertador en Colombia. Banco de la República (1980)
- El Rey triste (1980)
- Gregorio Vásquez (1985)
- Ciclovías. Bogotá para el ciudadano (1983)
- Negret escultor. Homenaje (2004)
- Mefisto. Alberto Iriarte (2004)
- Suramericana. 60 Años de compromiso con la cultura (2004)
- Rostros de Colombia (1985)
- Flora de Los Andes. Cien especies del Altiplano Cundi-Boyacense (1984)
- Casa de Nariño (1985)
- Periodismo gráfico. Círculo de Periodistas de Bogotá (1984)
- Cien años de arte colombiano. 1886 - 1986 (1985)
- Pedro Nel Gómez (1981)
- Colombia amazónica (1988)
- Palacio de San Carlos (1986)
- Veinte años del Sena en Colombia. 1957-1977 (1978)
- Bogotá. Estructura y principales servicios públicos (1978)
- Colombia Parques Naturales (2006)
- Érase una vez Colombia (2005)
- Colombia 360°. Ciudades y pueblos (2006)
- Bogotá 360°. La ciudad interior (2006)
- Guatemala inédita (2006)
- Casa de Recreo en Colombia (2005)
- Manzur. Homenaje (2005)
- Gerardo Aragón (2009)
- Santiago Cárdenas (2006)
- Omar Rayo. Homenaje (2006)
- Beatriz González (2005)
- Casa de Campo en Colombia (2007)
- Luis Restrepo. construcciones (2007)
- Juan Cárdenas (2007)
- Luis Caballero. Homenaje (2007)
- Fútbol en Colombia (2007)
- Cafés de Colombia (2008)
- Colombia es Color (2008)
- Armando Villegas. Homenaje (2008)
- Manuel Hernández (2008)
- Alicia Viteri. Memoria digital (2009)
- Clemencia Echeverri. Sin respuesta (2009)
- Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias (2009)
- Agua. Riqueza de Colombia (2009)
- Volando Colombia. Paisajes (2009)
- Colombia en flor (2009)
- Medellín 360º. Cordial, Pujante y Bella (2009)
- Arte Internacional. Colección del Banco de la República (2009)
- Hugo Zapata (2009)
- Apalaanchi. Pescadores Wayuu (2009)
- Bogotá vuelo al pasado (2010)
- Grabados Antiguos de la Pontificia Universidad Javeriana. Colección Eduardo Ospina S. J. (2010)
- Orquídeas. Especies de Colombia (2010)
- Apartamentos. Bogotá (2010)
- Luis Caballero. Erótico (2010)
- Luis Fernando Peláez (2010)
- Aves en Colombia (2011)
- Pedro Ruiz (2011)
- El mundo del arte en San Agustín (2011)
- Cundinamarca. Corazón de Colombia (2011)
- El hundimiento de los Partidos Políticos Tradicionales venezolanos: El caso Copei (2014)
- Artistas por la paz (1986)
- Reglamento de uniformes, insignias, condecoraciones y distintivos para el personal de la Policía Nacional (2009)
- Historia de Bogotá. Tomo I - Conquista y Colonia (2007)
- Historia de Bogotá. Tomo II - Siglo XIX (2007)
- Academia Colombiana de Jurisprudencia. 125 Años (2019)
- Duque, su presidencia (2022)
Figuración Expresionista

ALEJANDRO OBREGON Fuga y Muerte de Alcatráz. 1963. Oleo sobre lienzo. 200 x 170 cm. Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.

ALEJANDRO OBREGON Cóndora. 1958. Oleo sobre lienzo. 131 x 165.3 cm. Colección particular, Bogotá.

ALEJANDRO OBREGON Homenaje al Estudiante Muerto. 1963. Oleo sobre lienzo. 81 x 99 cm. Colección Banco del Estado, Bogotá.

ALEJANDRO OBREGON Colibrí Hechizado por una Mojarrita. 1962. Oleo sobre lienzo. 30 x 51 cm. Colección particular, Bogotá.

JUAN ANTONIO RODA Tumba No. 11 (Felipe II). 1963. Oleo sobre lienzo. 95 x 120 cm. Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.

JUAN ANTONIO RODA Tú como Penélope. 1977. Oleo sobre lienzo. 95 x 120 cm. Colección particular, Bogotá.

CECILIA PORRAS Murallas en la Noche.1960. Oleo sobre lienzo. 90 x 110 cm. Colección Fondo Nacional Cafetero, Bogotá.

ARMANDO VILLEGAS Mapa Cósmico. 1970. Oleo sobre lienzo. 179.7 x 138.5 cm Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.
Texto de Eduardo Serrano.
El impulso hacia la abstracción, sin embargo, no siempre se exteriorizaría por medio de posiciones tan extremas como las de Ospina, Ramírez y Wiedemann, sino que también se haría sentir, y fuertemente, a través del expresionismo, es decir, a través de obras que se alejan deliberadamente de la imitación de lo real en favor de una intensa proyección de sentimientos y emociones.
Tal es el caso de Alejandro Obregón (1920, nacido en Barcelona pero radicado en la costa Atlántica) cuya obra, no obstante estar centrada en la naturaleza, ha hecho manifiesta una fértil imaginación, una singular vitalidad y una vehemente libertad pictórica.
Obregón, como la mayoría de los artistas de su generación, vivió por algún tiempo en Europa y Estados Unidos, iniciando su carrera en el pais a medidados de los años cuarenta con un trabajo que acusaba toda vía fidelidad a la academia, pero que iría actualizándose y singularizándose hasta convertirse en uno de los lenguajes pictóricos más personales y profundos de América Latina. La evolución de su trabajo -patente en una muestra de 1956- causó un fuerte impacto en los círculos artísticos, suscitando de inmediato la gran admiración y el amplio reconocimiento de que ha gozado desde entonces en Colombia. La exposición fue comentada con especial entusiasmo por Walter Engel quien afirmó que el primer impulso ante sus obras "no es, por cierto, el de comentar, de analizar, de hacer crítica, sino simplemente de gozar, de absorber, de entregarnos de lleno a la emoción y al júbilo que nos producen estos cuadros de un grande, un extraordinario artista colombiano”1; y también por Marta Traba quien expresó que su trabajo llega a ser1a explicación del hombre y no sólo un juego de relaciones que sólo valen por la cantidad y calidad de sus propósitos lineales o colorísticos”2.
Su pintura pasó del Naturalismo al Expresionismo paulatinamente, a medida que el artista iba exaltando su paleta, dominando los pigmentos, definiendo simbolos y signos, y reconstruyendo con intenciones claramente poéticas -después de haberlas fragmentado- las múltiples figuras que conforman su temática. Su lenguaje está compuesto de contrarios: espacios inmensos de brochazos enérgicos y detalles minuciosos de pincelada delicada; misteriosas veladuras y figuras contundentes, zonas grises y calladas y áreas de colores vivos, contrastantes, referencias directas a la realidad, y alusiones inequivocas a la magia, los enigmas y la fantasía.
En sus obras se conjugan, además, el concepto de arte como idioma universal y el de arte como expresión de una Cultura, razon por la cual su ímpetu creativo y su libertad expresiva se hallan con frecuencia referidos al paisaje y a la flora y fauna tropicales: manglares, volcanes, cóndores, toros y alcatraces que transforma en símbolos de su país y el continente, gracias a su fuerza pictórica y su intensidad cromática. Marta Traba, refiriéndose a este aspecto de su obra, y a la contemporaneidad de su trabajo escribió en 1961:
"¿Debemos ganar para Colombia, y retenerlo exclusivamente en un arbitrario y accidental perímetro geográfico a este gran pintor, o sólo enrolarlo entre las figuras valiosas de cualquier arte contemporáneo? Cuanto más se estudia, analiza y admira la pintura de Obregón, es posible ubicarla con más precisión en un espíritu particular, el espíritu caótico de toda América, desamparado y ambicioso, capaz -potencialmente- de las más hondas explosiones sentimentales, podríamos añadir que crea el precedente de ese espíritu, que en cierta forma lo condiciona y lo expresa mucho mejor que quienes le anteceden o le son contemporáneos, repudiando con claridad y de modo instintivo y natural toda bajo forma de nacionalismo, toda calcomanía servil de lo píntoresco y lo folclórico que se creyó, durante tantos años, que era América”3.
Obregón también ha incursionado en temas de connotación política y social -siendo Violencia (1962, una pintura con grandes áreas grises donde una mujer desnuda, grávida y herida se convierte en un paisaje desolado) su trabajo más conocido en este campo- y ha realizado numerosos grabados así como algunos dibujos y esculturas, con objetivos similares a los de sus lienzos. La emotividad y la imaginación son los grandes impulsos en la mejor parte de su producción, la cual sobresale como una de las expresiones más intensas y logradas en la pintura latinoamericana de este siglo.
El expresionismo figurativo, gracias parcialmente al logro plástico y al éxito inmediato de la pintura de Obregón, cobró un gran ímpetu en Colombia en la década de los años cincuenta (que se extiende hasta el momento actual); y así lo hacen manifiesto los trabajos de un buen número de artistas, entre ellos Antonio Roda y Armando Villegas, así como las obras de Cecilia Porras (con cuyo nombre y los de Lucy Tejada y Judith Márquez, comienzalamujer a figurar de manera consistente en las artes visuales colombianas), aunque la mayoría de estos artistas ha fluctuado estilísticamente resultando imposible clasificar su producción dentro de una corriente determinada.
El trabajo de Antonio Roda (1921, nacido en España, pero radicado en Colombia desde 1955), por ejemplo, ha pasado de momentos como el de sus Tumbas (1963) en los que la teffiatica es prácticamente irreconocible entre la gestualidad exacerbada y la independencia cromática, a períodos en que la representación es más directa y ajustada en concordancia con sus connotaciones históricas, místicas o literarias, como en los casos de sus Felipes (1965), Cristos (1968), Autorretratos (1971) y Objetos del Culto(1979). El objetivo de comunicar un ánimo, un espíritu, ha primado siempre en su pintura, en la cual los sujetos están representados por regla general en espacios imprecisos que contrastan con el dinamismo y la emoción que se derivan de su técnica.
Roda también ha cultivado recurrentemente el retrato, modalidad en la que ha descollado, no sólo por su habilidad para captar fisonomías, gestos y expresiones, sino también por la inaudita libertad gráfica y pictórica de que hace gala en sus certeras representaciones. "La facilidad, la seguridad, la cultura del artista en la interpretación del rostro humano son pasmosas, y dan la sensación de ser innatos, porque semejante dominio, aún cuando pueda cultivarse y perfeccionarse, no es imaginable sin una inequívoca disposición original"4 -dijo, por ejemplo, Walter Engel, con motivo de una de sus primeras muestras en Colombia, advirtiendo desde entonces el natural talento del artista para esta clase de trabajos que había ido perdiendo vigencia en el país a medida que avanzaba el internacionalismo de vanguardia.
En los últimos años Roda ha trabajado simultáneamente la pintura y el grabado enriqueciendo cada una de estas expresiones con sus experiencias en la otra. Sus grabados -mezcla de aguafuerte, aguatinta y puntaseca- son más precisos y realistas y más dependientes del dibujo según las exigencias de este medio, pero en ellos también pueden encontrarse áreas que aisladas revelan intenciones de composición abstracta. En la mayor parte de su obra en una y otra técnica, es perceptible cierta entonación romántica, coincidente con el carácter íntimo, secreto, de sus temas.
Armando Villegas (1928, nacido en Perú pero radicado en Colombia desde 1952), después de un corto período en que mezclaba elementos abstractos y figurativos "llevó a sus últimas consecuencias la pintura "abstracta pura", gozando de sus posibilidaddes de materia, textura y consonancia" . Villegas también utilizó por algún tiempo formas geometrizantes para sus composiciones de controlado colorido pero habría de regresar más adelante a la figuración, sin perder nunca la intención expresionista, especialmente reflejada en la realización libre y espontánea de parte, al menos, de sus cuadros. Recientemente Villegas se ha adentrado en una temática de personajes mitológicos prehispánicos que semejan guerreros medioevales por sus ricas vestimentas y tocados.
Luis Fernando Robles (Bogotá, 1933) quien comienza como pintor abstracto pasando luego a una figuración con intención política y Jan BarteIsman? (1916, holandés de nacimiento pero radicado en el pás desde 1953) quien por el contrario pasa de una figuración influenciada por el trópico a realizar composiciones abstractas ricas en matices y texturas, son también artistas que -en determinadas épocas al menos- pueden inscribirse dentro de la figuración expresionista. Como lo es Cecilia Porras (Cartagena, 1920-197 1) quien, sin abandonar nunca su interés en la representación, apoyaba su trabajo en la flora y las calles y murallas de su ciudad natal, pintando dichos temas bajo el impulso abstraccionista de la simplificación y de un libre y delicado colorido. Su obra muestra en sus comienzos un dibujo preciso y contundente, pero más tarde enfatizaría pincelada y veladuras en busca de un lirismo no distante del universo obregoniano.
Notas
- Engel, Walter. "Exposiciones en Bogotá. Obregón". Revista Plástica No. 3. Bogotá, 1956.
- Marta Traba, op. cit, pag. 81.
- Ibid, pag. 82.
- Engel, "Exposiciones. Roda". Revista Plástica No. 3. Bogotá, 1956.
#AmorPorColombia
Figuración Expresionista

ALEJANDRO OBREGON Fuga y Muerte de Alcatráz. 1963. Oleo sobre lienzo. 200 x 170 cm. Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.

ALEJANDRO OBREGON Cóndora. 1958. Oleo sobre lienzo. 131 x 165.3 cm. Colección particular, Bogotá.

ALEJANDRO OBREGON Homenaje al Estudiante Muerto. 1963. Oleo sobre lienzo. 81 x 99 cm. Colección Banco del Estado, Bogotá.

ALEJANDRO OBREGON Colibrí Hechizado por una Mojarrita. 1962. Oleo sobre lienzo. 30 x 51 cm. Colección particular, Bogotá.

JUAN ANTONIO RODA Tumba No. 11 (Felipe II). 1963. Oleo sobre lienzo. 95 x 120 cm. Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.

JUAN ANTONIO RODA Tú como Penélope. 1977. Oleo sobre lienzo. 95 x 120 cm. Colección particular, Bogotá.

CECILIA PORRAS Murallas en la Noche.1960. Oleo sobre lienzo. 90 x 110 cm. Colección Fondo Nacional Cafetero, Bogotá.

ARMANDO VILLEGAS Mapa Cósmico. 1970. Oleo sobre lienzo. 179.7 x 138.5 cm Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.
Texto de Eduardo Serrano.
El impulso hacia la abstracción, sin embargo, no siempre se exteriorizaría por medio de posiciones tan extremas como las de Ospina, Ramírez y Wiedemann, sino que también se haría sentir, y fuertemente, a través del expresionismo, es decir, a través de obras que se alejan deliberadamente de la imitación de lo real en favor de una intensa proyección de sentimientos y emociones.
Tal es el caso de Alejandro Obregón (1920, nacido en Barcelona pero radicado en la costa Atlántica) cuya obra, no obstante estar centrada en la naturaleza, ha hecho manifiesta una fértil imaginación, una singular vitalidad y una vehemente libertad pictórica.
Obregón, como la mayoría de los artistas de su generación, vivió por algún tiempo en Europa y Estados Unidos, iniciando su carrera en el pais a medidados de los años cuarenta con un trabajo que acusaba toda vía fidelidad a la academia, pero que iría actualizándose y singularizándose hasta convertirse en uno de los lenguajes pictóricos más personales y profundos de América Latina. La evolución de su trabajo -patente en una muestra de 1956- causó un fuerte impacto en los círculos artísticos, suscitando de inmediato la gran admiración y el amplio reconocimiento de que ha gozado desde entonces en Colombia. La exposición fue comentada con especial entusiasmo por Walter Engel quien afirmó que el primer impulso ante sus obras "no es, por cierto, el de comentar, de analizar, de hacer crítica, sino simplemente de gozar, de absorber, de entregarnos de lleno a la emoción y al júbilo que nos producen estos cuadros de un grande, un extraordinario artista colombiano”1; y también por Marta Traba quien expresó que su trabajo llega a ser1a explicación del hombre y no sólo un juego de relaciones que sólo valen por la cantidad y calidad de sus propósitos lineales o colorísticos”2.
Su pintura pasó del Naturalismo al Expresionismo paulatinamente, a medida que el artista iba exaltando su paleta, dominando los pigmentos, definiendo simbolos y signos, y reconstruyendo con intenciones claramente poéticas -después de haberlas fragmentado- las múltiples figuras que conforman su temática. Su lenguaje está compuesto de contrarios: espacios inmensos de brochazos enérgicos y detalles minuciosos de pincelada delicada; misteriosas veladuras y figuras contundentes, zonas grises y calladas y áreas de colores vivos, contrastantes, referencias directas a la realidad, y alusiones inequivocas a la magia, los enigmas y la fantasía.
En sus obras se conjugan, además, el concepto de arte como idioma universal y el de arte como expresión de una Cultura, razon por la cual su ímpetu creativo y su libertad expresiva se hallan con frecuencia referidos al paisaje y a la flora y fauna tropicales: manglares, volcanes, cóndores, toros y alcatraces que transforma en símbolos de su país y el continente, gracias a su fuerza pictórica y su intensidad cromática. Marta Traba, refiriéndose a este aspecto de su obra, y a la contemporaneidad de su trabajo escribió en 1961:
"¿Debemos ganar para Colombia, y retenerlo exclusivamente en un arbitrario y accidental perímetro geográfico a este gran pintor, o sólo enrolarlo entre las figuras valiosas de cualquier arte contemporáneo? Cuanto más se estudia, analiza y admira la pintura de Obregón, es posible ubicarla con más precisión en un espíritu particular, el espíritu caótico de toda América, desamparado y ambicioso, capaz -potencialmente- de las más hondas explosiones sentimentales, podríamos añadir que crea el precedente de ese espíritu, que en cierta forma lo condiciona y lo expresa mucho mejor que quienes le anteceden o le son contemporáneos, repudiando con claridad y de modo instintivo y natural toda bajo forma de nacionalismo, toda calcomanía servil de lo píntoresco y lo folclórico que se creyó, durante tantos años, que era América”3.
Obregón también ha incursionado en temas de connotación política y social -siendo Violencia (1962, una pintura con grandes áreas grises donde una mujer desnuda, grávida y herida se convierte en un paisaje desolado) su trabajo más conocido en este campo- y ha realizado numerosos grabados así como algunos dibujos y esculturas, con objetivos similares a los de sus lienzos. La emotividad y la imaginación son los grandes impulsos en la mejor parte de su producción, la cual sobresale como una de las expresiones más intensas y logradas en la pintura latinoamericana de este siglo.
El expresionismo figurativo, gracias parcialmente al logro plástico y al éxito inmediato de la pintura de Obregón, cobró un gran ímpetu en Colombia en la década de los años cincuenta (que se extiende hasta el momento actual); y así lo hacen manifiesto los trabajos de un buen número de artistas, entre ellos Antonio Roda y Armando Villegas, así como las obras de Cecilia Porras (con cuyo nombre y los de Lucy Tejada y Judith Márquez, comienzalamujer a figurar de manera consistente en las artes visuales colombianas), aunque la mayoría de estos artistas ha fluctuado estilísticamente resultando imposible clasificar su producción dentro de una corriente determinada.
El trabajo de Antonio Roda (1921, nacido en España, pero radicado en Colombia desde 1955), por ejemplo, ha pasado de momentos como el de sus Tumbas (1963) en los que la teffiatica es prácticamente irreconocible entre la gestualidad exacerbada y la independencia cromática, a períodos en que la representación es más directa y ajustada en concordancia con sus connotaciones históricas, místicas o literarias, como en los casos de sus Felipes (1965), Cristos (1968), Autorretratos (1971) y Objetos del Culto(1979). El objetivo de comunicar un ánimo, un espíritu, ha primado siempre en su pintura, en la cual los sujetos están representados por regla general en espacios imprecisos que contrastan con el dinamismo y la emoción que se derivan de su técnica.
Roda también ha cultivado recurrentemente el retrato, modalidad en la que ha descollado, no sólo por su habilidad para captar fisonomías, gestos y expresiones, sino también por la inaudita libertad gráfica y pictórica de que hace gala en sus certeras representaciones. "La facilidad, la seguridad, la cultura del artista en la interpretación del rostro humano son pasmosas, y dan la sensación de ser innatos, porque semejante dominio, aún cuando pueda cultivarse y perfeccionarse, no es imaginable sin una inequívoca disposición original"4 -dijo, por ejemplo, Walter Engel, con motivo de una de sus primeras muestras en Colombia, advirtiendo desde entonces el natural talento del artista para esta clase de trabajos que había ido perdiendo vigencia en el país a medida que avanzaba el internacionalismo de vanguardia.
En los últimos años Roda ha trabajado simultáneamente la pintura y el grabado enriqueciendo cada una de estas expresiones con sus experiencias en la otra. Sus grabados -mezcla de aguafuerte, aguatinta y puntaseca- son más precisos y realistas y más dependientes del dibujo según las exigencias de este medio, pero en ellos también pueden encontrarse áreas que aisladas revelan intenciones de composición abstracta. En la mayor parte de su obra en una y otra técnica, es perceptible cierta entonación romántica, coincidente con el carácter íntimo, secreto, de sus temas.
Armando Villegas (1928, nacido en Perú pero radicado en Colombia desde 1952), después de un corto período en que mezclaba elementos abstractos y figurativos "llevó a sus últimas consecuencias la pintura "abstracta pura", gozando de sus posibilidaddes de materia, textura y consonancia" . Villegas también utilizó por algún tiempo formas geometrizantes para sus composiciones de controlado colorido pero habría de regresar más adelante a la figuración, sin perder nunca la intención expresionista, especialmente reflejada en la realización libre y espontánea de parte, al menos, de sus cuadros. Recientemente Villegas se ha adentrado en una temática de personajes mitológicos prehispánicos que semejan guerreros medioevales por sus ricas vestimentas y tocados.
Luis Fernando Robles (Bogotá, 1933) quien comienza como pintor abstracto pasando luego a una figuración con intención política y Jan BarteIsman? (1916, holandés de nacimiento pero radicado en el pás desde 1953) quien por el contrario pasa de una figuración influenciada por el trópico a realizar composiciones abstractas ricas en matices y texturas, son también artistas que -en determinadas épocas al menos- pueden inscribirse dentro de la figuración expresionista. Como lo es Cecilia Porras (Cartagena, 1920-197 1) quien, sin abandonar nunca su interés en la representación, apoyaba su trabajo en la flora y las calles y murallas de su ciudad natal, pintando dichos temas bajo el impulso abstraccionista de la simplificación y de un libre y delicado colorido. Su obra muestra en sus comienzos un dibujo preciso y contundente, pero más tarde enfatizaría pincelada y veladuras en busca de un lirismo no distante del universo obregoniano.
Notas
- Engel, Walter. "Exposiciones en Bogotá. Obregón". Revista Plástica No. 3. Bogotá, 1956.
- Marta Traba, op. cit, pag. 81.
- Ibid, pag. 82.
- Engel, "Exposiciones. Roda". Revista Plástica No. 3. Bogotá, 1956.